domingo, 23 de septiembre de 2012

Para que veas, unas gafas.

Érase una vez yo, trasteando en el taller buscando algo, me puse las gafas y de repente pensé... ¡Madre mía!


Cogí un par de rollos de washi, unas tijeras y mis gafas de pasta negras.



Forré una patilla hasta un poquito antes de la curva con washi y con un trocito pequeño, afirmé con una vuelta el extremo (para que no se nos vaya despegando con el uso y el roce del pelo).

    

Repetí el proceso con la otra patilla y una cinta diferente y ¡fijaos qué bonito!



Según por el lado que me veas, llevo unas gafas verdes de flores o unas blancas con cebras y corazones... 
Y si me levanto cansada de gafas o me las quiero poner a juego con la ropa, pues en un plis las tengo listas.

¿Os animáis?


stellalunares@gmail.com




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